miércoles, 21 de octubre de 2009

EL RESENTIDO


Hay un lindero sutil que separa “La Revolución” de la rabieta, ya lo decía por ahí algún teórico marxista-psicoanalista de los años sesenta: en ese confundido umbral militan todavía miles de coterráneos y congéneres, instalados en la postergación permanente de una revancha interminable: los resentidos.

Los resentidos miran la vida desde su angosta comarca de perdedores irreductibles, guerrilleros de una batalla íntima que quiere restañar con sangre alguna insondable desgarradura. Ubican su rabia en cualquier lugar: se colocan encapuchados, frente a las universidades o garbosos ante a los micrófonos de una declaración televisiva; en las cátedras o en los condominios, armados de leyes, de plumas o de revólveres.

Los resentidos siguen la propela de un resquemor constante e inefectivo, su primera batalla es contra ellos mismos. Por eso no se dan tregua: accionan para masticar su resentimiento, o en la resistencia (y entonces tienen la belicosidad de un niño regañado que no se limpia los zapatos o no se cepilla los dientes) o en el desquite, ejecutando a mansalva una venganza por tanto tiempo contenida: contra los adversarios concretos o diluidos en la generalidad.

Buena parte de nuestra mecánica pública encuentra su explicación en la dinámica del resentimiento: del lado de la delincuencia - ajuste de cuentas con dimensiones sociales en el que embarca cada cual su ojeriza privada - o del lado de la corrupción, reino reivindicatorio de los resentidos que canalizaron su inquina a través del partido político. Eso explica la saña con que se desborda el combate en esta ciudad, agónica y capitaneada por la sed de los resentidos: la del resentido es una lucha a muerte contra su pasado, que no cede un centímetro en favor de su presente.

Un resentido es alguien que no ha perdonado los descuidos de su mamá, según la versión divulgativa - y sin embargo brillante - de Eric Berne. Por eso mira al resto de los humanos con ojos de odio, porque cree descubrir en ellos la estela de los cuidados que jamás le dieron. De aquí que el resentido se sienta con derecho a arrebatarlo todo: desde el empaque robado en el supermercado, hasta el dinero de los fondos públicos.

En realidad, nada sacia la sed de revancha del resentido, que sigue implorando por el beso materno. La otra cara del resentimiento es la envidia: siempre hay otro hombre u otro país que lo tiene todo, inmerecidamente.

Lo del resentido en un sentido de justicia que lo pone a sí mismo siempre en el platillo cargado de la balanza: por eso hay tanto justiciero y tanto político cultivado en el caldo espumoso del resentimiento. Los resentidos, en fin, encuentran una provechosa resonancia en el colectivo, en tanto motorizan un sentimiento de minusvalía que en alguna medida padecemos todos: de allí su encanto ductor en política y la identificación que concita su arbitrariedad cuando son poderosos. De allí la indestructibilidad de su rabia. De allí que, contra toda la sabiduría y toda la vejez con que nos premia y nos abofetea el tiempo, hay quienes prefieran permanecer irreductiblemente rebeldes y eternamente adolescentes, guarecidos en la omnipotencia justiciera del que se define como maltratado, y que prefiere seguir luchan la vida desde la agotadora palestra del resentido.


Autor : Frank Baiz Quevedo

sábado, 17 de octubre de 2009

DIGNIDAD SE IMPONE A INSIGNIA Y DINERO


Dignidad se impone a insignias y dinero
Escrito por Manuel Azcona

SANTO DOMINGO, Rep. Dominicana.-El poder de las insignias que por largos años han estado de espalda a las mejores causas del pueblo y de frente al servicio de capos, el crimen organizado y la violencia, no han podido doblegar la dignidad de un humilde campechano alcalde pedáneo de la apartada e inolvidada comunidad de Sabana de la Cruz, en Guayubín, provincia Monte Cristi, distante a más de 300 kilómetros al noroeste de República Dominicana. La dignidad del alcalde pedáneo, Lino Socio Morel González, es tan inmensurable que ha exclamó que entregaba el dinero porque “quiero morir en paz con Dios”.

Lino Socio Morel González, quien frente a un despliegue de insignias, rangos y miembros del sistema judicial, blandiendo en sus manos una manilla de cinco mil pesos entregados por un coronel policial de apellido Lebrón y el capitán de puesto de Villa Vásquez, en nombre del jefe de la Policía, Rafael Guillermo Guzmán Fermín, relató a la comisión que investiga la muerte de los raptores del joven Eduardo Baldera Gómez, que entregaron sanos y con vida a Cecilio Díaz a miembros de la Marina de Guerra y esta a su vez a la policía local.

Lino Socio Morel González asegura que los cinco mil pesos le entregaron debía ser repartido entre los hombres de la comunidad que participaron en la captura de Cecilo Díaz.

Sin embargo, antes del inicio de la designación de la comisión investigadora sobre los intercambios de disparos entre policías y secuestradores, la intuición popular del dominicano, tras accesar a una encuesta de la edición digital del periódico El Nacional, con solo un clic, ha definido el desenlace del secuestro, como algo incrédulo, por no decir, suspicaz y sospechoso.

El poder de la insignias se remonta desde la tenebrosa era de Trujillo hasta nuestros días, de cuya situación es culpable el Poder Legislativo, senadores y diputados, quienes por clientelismo político y apañamiento de la cúpula policial, fueron incapaces de darle al pueblo una Policía Civil, borrando las insignias en la que hoy se escudan una caterva de generales sin tropas que desmedran el erario público y amasan grandes fortunas que no pueden justificar.

El poder de las insignias son utilizadas por perversos miembros de la Marina de Guerra, que con su blanco uniforme, han sido protectores y custodios de embarcaciones usadas por carteles del narcotráfico, en la matanza de los siete colombiano en Paya, Baní, de donde cargaron con drogas y dinero que nunca han aparecido, ni en los centros espiritistas.

El Poder de las insignias también bailaron el son a ritmo del ex capitán del Ejército Nacional, Ernesto Paulino Castillo (Quirino), quien es procesado en una Corte de Justicia de los Estados Unidos bajo cargos de tráfico de drogas.

Además, el poder de las insignias pretende imponer en el país la peligrosa cultura de ascender y repartir dinero a diestra y siniestra a los agentes bajo su mando, cuando resuelven cualquier caso con “lluvias de balas”, cuando en realidad lo correcto seria aumentar el salario a policías y militares para que de forma digna y decorosa puedan hacer un trabajo serio y adecuado que permita a los tribunales establecer la penalidad a los infractores de la leyes.

De continuar el derrotero que lleva el jefe de la Policía Nacional, ningún ciudadano perseguido por la institución llegará vivo ante los tribunales de la República, pues sus persecutores aplicaran la Ley del gatillo alegre, a fin de cobrar su recompensa en metálico y ascenso.

Tomado del Periódico Digital Voz del Noroeste

jueves, 15 de octubre de 2009

DONACION A ESCUELA GRACIELA REYES (GACHEN) DE MAO


DONACION A ESCUELA GRACIELA REYES (GACHEN) DE MAO

En el marco de la gestión social y comunitaria que realiza el Lic. Germán Díaz Bonilla, en función de Procurador Fiscal de Valverde le fue donada a la dirección de la escuela Graciela Reyes Tineo (Gachen) un megáfono para ser utilizado en las reuniones y asambleas de estudiantes, profesores y padres y amigos de la escuela. La donación fue recibida por el director del centro de enseñanza del nivel inicial, Lic. Cesar Muñoz y un grupo de profesores de dicha Escuela. El centro educativo esta ubicado en la parte suroeste del municipio de Mao y en ella estudian niños, niñas y adolescentes de los sectores Carlos Daniel, San Antonio, El Cerro de Melon, Villa Olímpica, El Motocros y María Auxiliadora entre otros sectores del Municipio de Mao.

miércoles, 14 de octubre de 2009

POR EL DERECHO A LA VIDA

LA DESGRACIA DE SER SERIO







Angel Berto Almonte
El autor es Editor del periódico
www.ecohispano.com


Recientemente ocurrió un hecho sencillo desde el punto de vista práctico, el ex cabo de la Policía Nacional Domingo Núñez se presentó a las oficinas del fiscal de Valverde, licenciado Germán Díaz Bonilla supuestamente para entregarle al funcionario la pistola que portaba y el carnet que lo acreditaba como agente del orden; sin embargo no se limitó a esto, protagonizó un show, e incluso fue grabado por algunos medios, que aparecieron como por arte de magia; dejando entrever que había algo planificado.

Porqué Núñez no se presentó a la comandancia de la policía donde prestaba servicio a entregar su arma y su carnet, no en la fiscalía, se ensañó en contra del fiscal porque supuestamente, Germán
Díaz fue quien recomendó su cancelación; todo lo contrario, el representante del Ministerio Público le dio curso a una querella que en contra del ex cabo presentaron los parientes de un joven que él asesinó a sangre fría, uno de los tantos crímenes que cometió mientras se desempeñaba como policía.

El fiscal envió única y exclusivamente la querella al departamento legal de la uniformada, si lo cancelaron fueron sus superiores y está claro, porqué no se presentó donde el Jefe de la policía a realizar el mismo espectáculo que hizo en la fiscalía, quien o quienes lo convencieron que fuera donde el fiscal?, Claro esta, en Mao hay sectores políticos que en las gestiones de Germán Díaz al frente de la Fiscalía se le ha hecho imposible realizar el tráfico de influencia a que estaban acostumbrados. Se le ha hecho imposible poner en practica el oro corruptor, entonces acuden a todas artimañas para tratar de empañar la imagen de una persona que ha dado muestra de seriedad, todo lo contrario a lo que estábamos acostumbrados a ver en las anteriores administraciones.

¿ Ahora, me pregunto: porqué cancelaron a Núñez si el último joven que mató a sangre fría en el barrio Morocross de Mao era un delincuente?, Es esta interrogante de donde se sostienen un sin número de oportunistas del PRD, e incluso del PLD, para no estar de acuerdo conque el policía fuese separado de las filas? Bárbaro, jamás estaré de acuerdo conque a los seres humanos se le quite la vida, para eso fueron creadas las instituciones, la policía nacional por ejemplo, tiene como funciones imponer el orden y detener a quienes violan las leyes; y la justicia para que se le aplique a estos infractores. Ahora si la vida del policía esta en peligro, claro que tiene que defenderse, pero la vida del matón Domingo Núñez nunca lo ha estado.

“Este policía estaba limpiando a Mao de los delincuentes”, leí en algunos medios que se hicieron eco del arresto de Núñez, caramba, que pena que existan personas que piensen de esta forma, entonces no veo la razón de que en el destacamento de la policía existiesen más agentes, con el amigo Come Candela era suficiente.
La delincuencia no se combate matando gente, los niños no se educan dándole golpes, todo lo contrario, esto trae como reacción más violencia. Estos jóvenes que delinquen después que son arrestados hay que darle oportunidades de que en las cárceles aprendan algún oficio y luego le sean útil a la sociedad, claro tienen que cumplir por el hecho o los hechos que cometieron. Detrás de ellos, están sus hijos y sus padres, porque hay que matarlos a tiros; el mismo Come Candela deja evidenciado que no tuvo la oportunidad de educarse; que no conoce lo que es el dolor de una madre cuando pierde a un hijo.

Cuando las instituciones y sus representantes están trabajando de acuerdo a lo que indican las leyes, hay que apoyarlos, no importa el color del partido al que usted pertenezca, quítese la venda de los ojos, deje su apasionamiento. Es ese fiscal el que se ha enfrentado en varias ocasiones con algunos comandantes de la policía en Mao, porque sus agentes han incurrido en hechos bochornosos, ahora porque sigue firme y le aplica la ley a un perturbado mental que había elegido como joby quitarle la vida a seres humanos, dos o tres gatos quieren enlodar la imagen de Germán Díaz, no lo van a lograr, él tiene un partido que lo apoya, el tiene un presidente que lo apoya; y esa gran mayoría del pueblo que lo respalda.

Editorial del Periodico Digital "Ecohispano.Com"

martes, 13 de octubre de 2009

SEGURIDAD Y JUSTICIA EN LA REPUBLICA DOMINICANA



En nuestro país se comete un error gravísimo y es que el paradigma del combate a la delincuencia es querer abatirla con el refrán de “muerto el perro se acabo la rabia y/o promoviendo la cultura del “tránquenlo”, mi particular parecer es que la política criminal debe necesariamente tener puntos de unión, vasos comunicantes con leyes y códigos, Ministerio Público, Policía Nacional y Poder Judicial. En la lucha contra la delincuencia y la inseguridad hay que hacer un frente común donde coincidan todas las fuerzas vivas de la sociedad, cada cual cumpliendo con su función especifica, es decir la inseguridad y el delito debe combatirla de manera profesional y eficaz La Policía y otros órganos especializado, DNCD, etc. la sanción ejemplarizadora a las manifestaciones criminógenas que se dan en la sociedad debe cumplirla sin contemplaciones ni fundamentalismo garantista, el ministerio publico y el poder judicial, la fiscalización y aporte al control de la delincuencia y sus resultados, las fuerzas vivas de la sociedad. Por eso es imprescindible que fomentemos la cultura de la participación ciudadana en el cuidado y atención de todos, que fomentemos la solidaridad para enfrentarla a la inseguridad. No es que renunciemos a nuestro derecho a ser atendidos, custodiados, salvaguardados incluso, por la autoridad competente. Lo aconsejable, entonces, es que se forme y constituya una alianza fuerte, sólida, en la que el ciudadano alerte a la autoridad, le haga sugerencias y peticiones que sean atendidas, colabore con ella si lo juzga conveniente y necesario. Y hacer esto con tal correspondencia que la autoridad no confunda los términos y renuncie a su deber, a su función y tarea. Es lamentable que por desconfianza e incredulidad un elevado número de gobernados no recurran, o no recurramos, a la autoridad cuando se ha cometido un delito. Es una vergüenza. Los tribunales, los jueces, el ministerio público que tienen que vérselas con procesos cargados de delitos, merecen en su esfuerzo cotidiano que haya menos delitos y que el espacio que la inseguridad concede al crimen sea cedido a una seguridad creciente en que se respeten los derechos del prójimo. Ya se sabe que la erradicación total del crimen es una utopía. Pero lo catastrófico es que la inseguridad criminal se vuelva una tormenta que no cesa, incontenible, y que la paz social se altere al grado de afectar las estructuras del poder que poco a poco se vuelven inoperantes por la desconfianza que su ejercicio acarrea. Y así aparecen los fantasmas de la simulación, de la ineptitud, de la desconfianza. El crimen, ya lo decía Homero en su poema épico La Odisea, carcome la casa donde alienta y vive el espíritu.


Comentario......


El magistrado Germán Díaz en este articulo pone de manifiesto su gran preocupación por la creación de un verdadero estado de derechos en la RD, realmente opuesto a medidas de fuerza, soluciones extra judiciales que según su visión en nada resuelve la problemática del delito. Como siempre comparto en gran parte la visión del magistrado mas, tengo que agregar, que en los países donde históricamente las instituciones no han podido consolidarse adecuadamente, donde lo político prima por encima de lo jurídico, donde la deuda social acumulada día alcanza proporciones estratosferitas,; un país en el cual para los obreros y para la clase media no existe el salario ciudadano, las ciudades son marginales, donde la mayoría de la clase política no está capacitada para asumir los retos y desafío de los nuevos tiempos pero, que además, anquilosada en el poder, no quiere dar el paso del clientelismo a una democracia participativa; donde la redistribución del ingreso, en su mayor parte, queda en manos de los que no lo generan; esas sociedades vulnerable y vulnerada por un trafico y expendio criminal de drogas prohibidas, trata de blancas, inmigrantes pobres y prostitución de menores, esas sociedades necesitan, como la dominicana, políticas de emergencia en lo político, en lo social, en lo jurídico, en lo económico y moral. Que nos impulsen hacia una sociedad donde el estado de derechos no se limite a garantías procesales para los imputados o imputables de algún tipo penal; donde el libre transito no solo se refiera a garantías a no ser detenidos por los agentes del orden público, mas bien y, además, a no ser atracados, violados, ultrajados, heridos, secuestrados o asesinados en plena vía pública; Que el derecho al trabajo no sea conculcado por cualquier funcionario que venga con su ´´gente´´ a una institución. Que además, sea fortalecido con el derecho que debe tener todo ciudadano a que su crédito sea saneado, en caso de cesación de pago, para que pueda crear una fuente de empleo, para no pasar al mercado de desacreditados por las empresas que brinden información crediticia de los ciudadanos. En fin que al asumir el problema de la seguridad pública y la justicia debemos pensar que debemos construir una sociedad con mayor y mejor calidad en lo educativo, salud, salario, redistribución del ingreso, garantía en el conocimiento, la efectividad y libre ejercicio de los derechos democráticos que incluya una amplia participación social en las tomas de decisiones públicas.


Dr. Ransés Díaz